¿Qué son los fitoquímicos?

Una mayoría de los científicos e investigadores reconocen, desde hace años que, en comparación con las dietas ricas en carne, las dietas basadas en frutas y verduras, cereales y legumbres reducen el riesgo de contraer enfermedades como el cáncer, trastornos de corazón, diabetes o hipertensión. Recientemente se descubrió que parte de la efectividad de esos alimentos radica en los antioxidantes: vitaminas, minerales y enzimas específicos que ayudan a prevenir el cáncer y otras enfermedades porque protegen a las células contra el deterioro que ocasiona la oxidación. Los científicos han descubierto que las frutas y verduras, los cereales y las legumbres contienen incluso otro grupo de nutrientes que favorecen la salud: los fitoquímicos. Estas sustancias son armas poderosas en la lucha contra el cáncer y otras enfermedades y dolencias.

Los fitoquímicos de las plantas son las sustancias biológicamente activas que contienen, cuya función es darles color, sabor y resistencia natural contra las enfermedades. Para entender la manera en que estos protegen al organismo contra el cáncer, conviene comprender que la evolución de esta enfermedad es un proceso que consta de diversos pasos. Al parecer, los fitoquímicos combaten el cáncer bloqueando una o más de las fases que conducen a la enfermedad. Por ejemplo, esta dolencia puede comenzar cuando una molécula cancerígena de los alimentos que consumimos, o del aire que respiramos invade una célula. Sin embargo, si también llega a la célula un fitoquímico llamado sulforafano que se encuentra en el brécol y la coliflor se inicia un proceso de activación de un grupo de enzimas que expulsan de la célula el agente cancerígeno antes de que haga daño.

También se ha demostrado que existen otros fitoquímicos previenen el cáncer de otras maneras. Los flavonoides que se encuentran en los cítricos y en las bayas impiden que las hormonas causantes del cáncer se unan a las células. La genisteína, que se encuentra en la soja, destruye los tumores evitando que se desarrollen los capilares necesarios para nutrirlos. Los indoles, que se encuentran en plantas crucíferas, como la col, la col de Bruselas, la coliflor y la berza, intensifican la actividad inmunológica y ayudan al organismo a excretar las toxinas. Las saponinas, que se encuentran en la alubia, el garbanzo, la soja y la lenteja, previenen la multiplicación de las células del cáncer. Los ácidos Pcumárico y clorogénico, presentes en el tomate, interfieren la formación de algunas uniones químicas que pueden producir agentes cancerígenos. Constantemente aumenta la lista de estas sustancias protectoras. Por ejemplo, se considera que el tomate contiene unos 10.000 fitoquímicos diferentes.

Aunque ningún estudio a largo plazo en pacientes humanos ha podido demostrar hasta ahora que determinados fitoquímicos puedan detener el cáncer, la investigación en torno a este tema respalda varios centenares de estudios que han encontrado una relación entre la disminución del riesgo de contraer cáncer y una dieta rica en cereales, legumbres, frutas y verduras. Es más, estudios in vitro y con animales han demostrado que algunos fitoquímicos impiden que las sustancias cancerígenas promuevan el desarrollo de cánceres específicos. Por ejemplo, se ha encontrado que el fitoquímico fenetil isotiocianato (Pum), que se encuentra en la col y en el nabo, inhibe el desarrollo del cáncer de pulmón en ratas. Entre otras cosas, este fitoquímico protege al ADN de las células contra un potente agente cancerígeno del humo del tabaco.

La ciencia ha conseguido aislar algunos fitoquímicos, y varias empresas venden actualmente concentrados con fitoquímicos provenientes de vegetales, como el brécol, que se pueden utilizar como fuentes suplementarias de algunos de tales nutrientes. Sin embargo, dichas píldoras no reemplazan los alimentos frescos e integrales. Como ahora se sabe que existen varios miles de fitoquímicos, y como cada vez se descubren más, ningún suplemento puede contener todas las sustancias que combaten el cáncer y que, en cambio, sí se encuentran en las frutas y en los vegetales que todos podemos comprar en el supermercado. Afortunadamente no es difícil obtener una dosis saludable de fitoquímicos en cada comida. Se ha descubierto que prácticamente todos los cereales, legumbres, frutas y vegetales estudiados contienen esas sustancias. Además, a diferencia de muchas vitaminas, parece que los fitoquímicos no se destruyen con la cocción o con otros tipos de preparación de alimentos. Por ejemplo, la genisteína, que se encuentra en la soja, también está en los productos derivados de ella, como el tofu y la sopa de miso. Asimismo, el fitoquímico PEITC, que se encuentra en la col, permanece intacto aunque preparemos chucrut. Desde luego, cuando consumimos el producto crudo o ligeramente cocido no sólo aprovechamos los fitoquímicos, sino también todas las vitaminas, minerales y demás nutrientes que nos brindan los alimentos integrales frescos.

Algunos fitiquímicos

Carotenoides: Son pigmentos que otorgan el color a muchas frutas y verduras amarillas, rojas y verdes. Los carotenoides son el alfa y beta caroteno, luteína, licopeno, criptoxantina, cantaxantina, zeaxantinas y otros. Su función: protegen al organismo disminuyendo el riesgo de enfermedades coronarias, infartos, ceguera y algunos tipos de cáncer. Por su efecto antioxidante, algunos de ellos podrían retardar el proceso de envejecimiento, mejorar el funcionamiento de los pulmones y disminuir algunas complicaciones relacionadas con la diabetes.

Beta caroteno: también llamado pro-vitamina A, porque se convierte en ella luego de ser metabolizada en el organismo. Por sus efectos antioxidantes, podría retardar el envejecimiento, disminuir el riesgo a contraer ciertos tipos de cáncer y complicaciones relacionadas con la diabetes, mejorar el funcionamiento de los pulmones y fortalecer las mucosas. Se encuentra en los vegetales amarillo-anaranjados como el melón, mango, papaya, damascos (albaricoques), zanahorias, calabaza, etc. y en los color verde oscuro, como el brócoli, repollitos de Bruselas, achicoria, etc.

Licopeno: se ha demostrado que personas con una dieta rica en licopenos tienen menos riesgo de contraer cáncer de próstata y enfermedades coronarias. Los vegetales que lo contienen son: tomates y sus derivados (salsas, purés, etc), pimientos rojos, pomelo rosado y sandía.

Zeaxantina: algunos estudios demuestran que podría ayudar a prevenir la degeneración muscular que es la causa de la disminución visual en personas mayores a 50 años. También podría disminuir el riesgo de contraer ciertos tipos de cáncer. La encontramos en el maíz, espinacas, calabaza y yemas de huevo.

Flavonoides: También conocidos como bioflavonoides, actúan como antioxidantes neutralizando las moléculas reactivas llamadas “radicales libres” que reaccionan con células de nuestro organismo deteriorándolas. Los radicales libres son una (pero no la única) causa de ciertos tipos de cáncer, por lo tanto evitando su accionar podemos disminuir el riesgo de contraerlos. Los flavonoides más conocidos son: resveratrol, antocianinas, quercetina, hesperidina, tangeritina, kaempferol, miricetina y apigenina.

Resveratrol: estudios demuestran que podría disminuir el riesgo de contraer enfermedades cardíacas, cáncer, obstrucciones en los vasos sanguíneos e infarto. Se encuentra en las uvas rojas, jugo de uvas rojas y vino tinto.

Antocianinas: protectoras contra los síntomas del envejecimiento, disminuyen la aparición de infecciones del tracto urinario.
Presentes en altas cantidades en las blueberries y grosellas rojas y en menor cantidad en cerezas, frutillas, kiwis y ciruelas.

Quercetina: reduce la inflamación causada por ciertas alergias. Podría disminuir el crecimiento de ciertos tipos de cáncer y proteger a los pulmones frente a agentes contaminantes del ambiente y el humo del cigarrillo.La encontramos en manzanas, peras, cerezas, uvas, cebollas, brócoli, lechuga, ajo, te verde y vino tinto.
Hesperidina: este flavonoide sería particularmente activo en la prevención de enfermedades cardíacas. Se encuentra en las frutas cítricas, como limones, naranjas, mandarinas y pomelos.

Compuestos fenólicos

Acido Elágico: se le atribuye la propiedad de disminuir el riesgo a contraer algunos tipos de cáncer y disminuir el colesterol. Se encuentra en: uvas rojas, kiwi, blueberries, grosellas rojas y negras, frutillas y frambuesas. Otros fenoles se encuentran en la manzana y su jugo y en los tomates.

Otros fitoquímicos

Sulforafano: Estudios le atribuyen la propiedad de disminuir el riesgo de contraer cáncer de colon. Se encuentra en las crucíferas como el coliflor, brócoli, repollo (col) colorado y blanco, repollitos (colecitas) de Bruselas y kale.
Limoneno: presente en la cáscara y membranas blancas de los cítricos, podría reducir el riesgo de contraer algunos tipos de cáncer.
Compuestos del ajo: además de sus propiedades antibióticas, podrían reducir el la hipertensión, el colesterol y el riesgo de contraer algunos tipos de cáncer. Se encuentran en el ajo, pero también en las cebollas, puerros y echalotes

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